La estenosis aórtica (EA) es actualmente una de las enfermedades valvulares más comunes en los países desarrollados, diagnosticándose en el 4,6% de los adultos mayores de 75 años. Tiene un curso insidioso, pero con una rápida progresión posterior al inicio de los síntomas. Sin tratamiento específico, tiene una mortalidad promedio de 50% a 2 años.
El reemplazo valvular aórtico quirúrgico (RVAo) es el pilar del tratamiento de la estenosis aórtica avanzada, mejora los síntomas y aumenta la sobrevida, sin embargo, un 30% de los pacientes no son “buenos” candidatos quirúrgicos por el elevado riesgo operatorio, el que aumenta significativamente cuando la estenosis aórtica se presenta en pacientes de edad avanzada y con patologías concomitantes.
Como alternativa, desde el año 2002 se implantan prótesis aórticas por vía percutánea (TAVI: transcatheter aortic valve implantation), con buenas cifras de eficacia y seguridad según registros multicéntricos y aleatorizados.
Los doctores Paredes y Martínez, nos presentan una interesante revisión, publicada en el último número de la Revista Chilena de Cardiología en donde nos entrega información sobre las indicaciones y los resultados y las limitaciones de ésta técnica.
Prótesis valvular aórtica percutánea: ¿Qué debemos saber? Revista Chilena de Cardiología Volumen 31 Nº1, 2012
El concepto de verificación de la seguridad, ha sido parte integral del desarrollo y de gestión de muchas industrias que se enfrentan a tareas de alta complejidad. Esta concepto tardó tiempo en ser aplicado a la medicina, en donde se han demostrado por diferentes estudios, que muchos desenlaces adversos, se pudieron evitar si se hubiesen seguido directrices similares. Ante esta situación, la Organización Mundial de la Salud desarrolló y evaluó una lista de verificación quirúrgica de tres etapas en 2007, que demostró una reducción significativa de las complicaciones, incluyendo las tasas de infección quirúrgica, e incluso de mortalidad.
Los resultados anteriores, junto con los resultados de otros estudios de cohorte de gran tamaño, han demostrado la utilidad de la lista de verificación quirúrgica, por lo que muchos países las aplican plenamente, como una práctica rutinaria, que debe comprometer a todo el personal para que resulte en una implementación exitosa.
En las especialidades quirúrgicas como la Cirugía Cadiotorácica, se vio rápidamente que había muchas omisiones importantes en la lista de verificación genérica que no cubre cuestiones específicas de nuestra especialidad, y por lo tanto la Asociación Europea de Cirugía Cardio-Torácica se embarcó en un proceso para crear una versión de la lista que podría ser más apropiado y específico para la cirugía cardiotorácica, incluidos los controles sobre los preparativos para la perfusión y el sangrado excesivo, los que se presentan en esta publicación.
EACTS guidelines for the use of patient safety checklists Eur J Cardiothorac Surg (2012) 41 (5): 993-1004.
La cardiomiopatía de Takotsubo (CT) fue descrita inicialmente en 1991 en 22 mujeres japonesas. Fue nombrado sobre la base del aspecto asumida por el ventrículo izquierdo durante la sístole semejante a una vasija de pesca con una base redonda y un cuello estrecho, que se utiliza para atrapar pulpos en Japón. Casi el 90% de los pacientes con CT eran mujeres y más del 95% de ellos estaban por encima de los 50 años, sin embargo el síndrome también se ha observado en mujeres jóvenes y eventualmente en hombres.
Desde que fue descrita inicialmente, la miocardiopatía Takotsubo se ha referido en la literatura como el síndrome de discinesia apical o «síndrome del corazón roto» y es considerado uno de los cuatro miocardiopatías existentes por estrés junto con la disfunción ventricular izquierda aguda asociada tanto con 1) la hemorragia subaracnoidea 2) feocromocitoma y la administración exógena de catecolaminas 3) el paciente crítico.
Estos y otros interesantes aspectos son tratados en esta revisión publicada recientemente por el Dr. Constandinos Kyriacou, del Consejo para la Práctica de la Cardiología de la Sociedad Europea de Cardiología.
Revista Electrónica del Consejo para la Práctica de la Cardiología de la Sociedad Europea de Cardiología. Vol10 N°27.
Las taquicardias paroxísticas supraventriculares son ritmos rápidos y habitualmente regulares en los que alguna estructura por encima de la bifurcación del haz de His es necesaria para su mantenimiento. Los tres tipos más frecuentes son las taquicardias auriculares, las taquicardias reentrantes nodales y las taquicardias mediadas por una vía accesoria.
En algunas TSV el tejido necesario para el mantenimiento de la arritmia está localizado exclusivamente en la aurícula (taquiarritmias auriculares), mientras que en otras, estructuras de la unión AV, habitualmente parte o todo el propio nodo AV, son necesarias para su mantenimiento (taquicardias de la unión AV).
Las taquicardias de la unión AV se subdividen en dos tipos: aquellas en que la única estructura de la unión AV necesaria radica en el propio nodo AV (taquicardia reentrante nodal) y aquellas en que una vía accesoria que conecta aurículas y ventrículos al margen del nodo AV participa como parte necesaria de un mecanismo reentrante (taquicardias con participación de vía accesoria).
En general, suelen aparecer en sujetos sin cardiopatía estructural. Son de pronóstico benigno, aunque es típico que sean sintomáticas y crónicamente recidivantes, por lo que producen cierto grado de invalidez. Su tratamiento puede ser farmacológico, pero dada la eficacia alcanzada por los procedimientos de ablación por catéter, con frecuencia se recurre a estos.
En esta puesta al día, escrita por el Dr. Almendrala y colaboradores de la Universidad CEU-San Pablo, Madrid, publicada en el último número de la Revista Española de Cardiología, se analizan en profundidad este tipo de arritmias, poniendo énfasis en la fisiopatología así como en las alternativas terapéuticas.
Taquicardias paroxísticas supraventriculares y síndromes de preexcitación. Rev Esp Cardiol. 2012;65:456-69.
Diferentes estudios han señalado que el consumo de carnes rojas se ha asocia con un mayor riesgo de enfermedades crónicas, sin embargo, la relación con diferentes causas de mortalidad sigue siendo incierto. El Dr. An Pan, de la Universidad de Harvard, nos muestra un interesante estudio prospectivo, publicado recientemente en la revista Archivos de Medicina Interna, en donde se enrolaron 37.698 hombres del Health Professionals Follow-up Study (1986-2008) y 83644 mujeres, del Nurses' Health Study (1980-2008) que estaban libres de enfermedad cardiovascular (ECV) y el cáncer al inicio del estudio.
Se evaluó la dieta consumida con cuestionarios de frecuencia alimentaria validados y se actualizó cada 4 años. En el estudio se documentaron23926 pacientes fallecidos. 5910 por enfermedades cardiovasculares y 9464 muertes por cáncer en 2,96 millones de personas/año de seguimiento.Tras el ajuste multivariado, se demostró que la proporción de riesgos combinados (HR) (IC95%) de la mortalidad total por aumento de 1 porción de carnes roja NO procesada por día fue de 1,13 (01.07 a 01.20) y 1,20 (1.15 a 1.24) para las carnes rojas procesadas.
Los autores estimaron que la sustituciones de una porción al día de carnes rojas, por otros alimentos (incluidos los peces, las aves de corral, frutos secos, legumbres, lácteos bajos en grasa, y granos) se asocia con un menor riesgo de mortalidad entre el 7% a 19%. También se estima que 9,3% de las muertes en hombres y 7,6% en las mujeres de estas cohortes se podrían prevenir al final del seguimiento, si las personas consumen menos de 0,5 porciones por día (aproximadamente 42 gr/día) de la carne roja.
Red Meat Consumption and Mortality Arch Intern Med. 2012;172(7):555-563